Día Nacional de las Víctimas del Terrorismo - 5 de octubre de 2007
(Fotografía Archivo CELTYV)
Nuestro país, tuvo sus primeras manifestaciones guerrilleras, a principio de la década del 60, y su acción aunque dejó un lamentable saldo en vidas y bienes materiales, fue aceptablemente controlada hasta el 25 de mayo de 1973.
En esa oportunidad quedaron en libertad más de un millar de terroristas, al dar una amnistía el Presidente Cámpora, como primer acto de gobierno. Pese a este gesto de las nuevas autoridades democráticas, las organizaciones armadas incrementaron drásticamente sus ataques.
De todas las organizaciones que eligieron el camino de la lucha armada, dos fueron las de mayor trascendencia: el ERP y los Montoneros. Esta última realizó sus acciones desde la militancia peronista, lo que les permitió confundir sus verdaderas intenciones con los reclamos que le eran propios a dicha expresión política.
Mas allá de las preferencias personales de cada militante, desde siempre la mayoría de los Montoneros se reconocían peronistas, pues veían en este líder a la persona capaz de llevar adelante su propia propuesta revolucionaria, sin embargo cuando Perón llegó al gobierno, los Montoneros no abandonaron la lucha armada, todo lo contrario, la incrementaron con la finalidad de quebrar la voluntad de Perón en favor de sus intereses: el Socialismo Revolucionario. Dejando de esta manera demostrado que en el fondo, su declamada militancia peronista no era un fin en si mismo, sino un medio para llegar al poder e imponer un proyecto diferente al de Perón.
Fue “Roby” Santucho, en su condición de líder del ERP quien les advirtió a los Montoneros con toda claridad que Perón no iba a cambiar su conducta en favor de la revolución pretendida. En un documento crítico publicado en agosto de 1973, pocos meses después que Cámpora asumiese el gobierno, Santucho decía:
“EL ROL DEL GENERAL PERÓN"
“Los compañeros de la izquierda peronista, principalmente de las organizaciones hermanas FAR y Montoneros, sostienen la tesis de que el General Perón es en realidad un líder revolucionario que en estos momentos es ajeno al autogolpe apoyado por la CIA, que los verdaderos responsables de la eliminación de Cámpora, Righi, etc., de los hechos de Ezeiza, en una palabra, de la actual ofensiva contrarrevolucionaria, son López Rega, Osinde y Rucci, que tienen rodeado y engañado, desinformado al general, que prácticamente lo han encarcelado y lo obligan a avalar una política reaccionaria que él no comparte. Amplios sectores de las masas que quieren al General Perón, que lo consideran un genuino defensor de los intereses obreros, piensan también que el jefe del justicialismo no tiene nada que ver con lo que está pasando.(…)"
“En las actuales circunstancias de crisis prerrevolucionaria, en estos momentos de maduración de históricos cambios en la vida de nuestro pueblo y nuestra patria, cuando el capitalismo argentino, régimen injusto, inhumano y retrógrado, se debate en una profunda crisis sin salida inmediata, cuando maduran aceleradamente en el seno de nuestro pueblo poderosas fuerzas revolucionarias, cuando nuestro pueblo se prepara para tomar el destino del país en sus manos, para llevar adelante una profunda revolución, resulta necesario echar luz sobre el papel y propósitos del General Perón, personalidad de singular peso en la política nacional.”
“Aún a costa de desagradar a muchos y tratando por todos los medios de no herir los sentimientos de nadie, nos vemos en la necesidad política e ideológica de referirnos a Perón, que se ha convertido en una seria traba para el desarrollo de la conciencia revolucionaria en un importante sector de la vanguardia.”
“Perón ha sido y es un apasionado defensor del sistema capitalista, que intentó e intenta convertir a la Argentina en una gran potencia capitalista.”
“No podemos entonces obviamente esperar de Perón la Revolución Social, ni podemos tampoco esperar su neutralidad entre los revolucionarios y los capitalistas. Por el contrario, de los hechos expuestos surge con claridad meridiana que el verdadero jefe de la contrarrevolución, el verdadero jefe del actual autogolpe contrarrevolucionario, y el verdadero jefe de la política represiva, que es la línea inmediata más probable del nuevo gobierno, es precisamente el General Juan Domingo Perón.”
“Amplios sectores del peronismo progresista y revolucionario, que creían sinceramente a Perón un revolucionario, se encuentran en estos momentos desorientados. Nuestro Partido y nuestro Ejército guerrillero han llamado constantemente a la unidad a estos compañeros y sus organizaciones. Hoy tenemos que reiterar ese llamado recordando además, puntualizando, que la línea que adopte el conjunto del peronismo progresista y revolucionario en la actual situación tiene una importancia enorme para la revolución, para el desarrollo de las poderosas energías combativas de nuestro pueblo. Las organizaciones armadas FAR y Montoneros y parte de la Tendencia Peronista Revolucionaria han cometido un grave error muy notable y perjudicial para el campo popular, especialmente a partir del 25 de mayo: confiar ciegamente en Perón y basar toda su política en esa confianza. Hoy se ve claramente que ese error puede ser subsanado por el peronismo progresista y revolucionario y retomar una línea independiente del peronismo burgués y burocrático que encabeza Perón, una orientación independiente y combatiente que los aproxime y una a sus verdaderos compañeros, a sus verdaderos aliados, las organizaciones armadas no peronistas y el resto del campo popular".
“Como decía Lenin, no es grave cometer un error. Todo el mundo lo comete. Lo grave es persistir en él, agrandarlo y justificarlo. Muchos compañeros y organizaciones del peronismo revolucionario han caído en el error y lo han agrandado induciendo al error y confundiendo a la vanguardia y a las masas. Pero ese error puede ser corregido si se pasa ahora con decisión a una línea correcta, unitaria, combativa e independiente. La lucha en que está empeñado nuestro pueblo exige de su vanguardia fidelidad a la causa revolucionaria, fortaleza moral, decisión, energía y consistencia. No hay lugar para indefiniciones ni indecisiones, ni tampoco para el decaimiento ni la desmoralización".
"Perón trata de comprometer y atar a toda la posible oposición con una argumentación legalista que le proporcione razones a su política represiva. Lo dice con toda claridad en su mensaje a los gobernadores: "No admitimos la guerrilla porque yo conozco perfectamente el origen de esa guerrilla. Los partidos Comunistas que en otros países se ha visto que han ido a su destrucción dentro de la ley han querido salirse de la ley para defenderse mejor. Eso no es posible. No es posible dentro de un país donde la ley ha de imponerse, porque la única manera de no ser esclavos es siendo esclavos de la ley" (...) "Cuidado con sacar los pies del plato, porque entonces tendremos el derecho de darles con todo". [1]
Un mes después de este documento, los Montoneros asesinaron a Rucci. Ya en la clandestinidad y expulsados por Perón desde el 1º de mayo de 1974, los Montoneros produjeron, en septiembre de 1974, el mayor secuestro extorsivo de Argentina, por el que obtuvieron U$S 60.000.000 de los hermanos Born; y un año después en pleno gobierno de Isabel Perón, el 5 de octubre de 1975, el Ejército Montonero tuvo su bautismo de fuego en Formosa.
Las organizaciones que recurren al uso del terrorismo como un instrumento político, lo que en realidad hacen, es desarrollar una forma de aproximación indirecta a sus objetivos políticos, pues actúan creando terror en la población civil para obtener algún beneficio de las autoridades. Así por ejemplo, si un avión es secuestrado las autoridades se ven en la obligación de conceder las demandas de los terroristas para proteger a los pasajeros. Otro tanto ocurre con los atentados, aunque en estos casos las demandas, por lo general, no son satisfechas en lo inmediato como ocurre con los secuestros, el clima de terror que generan obliga a las autoridades a romper la indiferencia. En todos los casos la técnica es la misma: aterrorizar a la población.
Las acciones terroristas buscan quebrar la voluntad política de las autoridades, por medio del ataque indiscriminado y sorpresivo a la población civil, con este método pretenden obtener de los gobiernos, conductas afines a sus intereses. De alguna manera, el terrorismo, intenta que fracase la gestión sobre uno de los aspectos centrales de toda acción de gobierno: la seguridad de los ciudadanos. Por otra parte los ataques suelen ser lo suficientemente espectaculares como para garantizar su presencia en los medios de difusión, con la consecuente amplificación de la acción perpetrada, que asegura la propagación de la sensación de terror al resto de la sociedad.
En sentido estricto, las acciones terroristas son propias de aquellas organizaciones que no han superado el estadío de la bomba, por ejemplo la ETA, y por lo general se los reprime con la policía. En el caso de Latinoamérica, los actos terroristas se dieron en el contexto de una guerra de baja intensidad, guerra revolucionaria o conflicto armado, pues la mayoría de las organizaciones formaron ejércitos de liberación, destinados a levantar al campesinado o al proletariado urbano en armas, para enfrentar a los ejércitos nacionales, siguiendo los mandatos del Che Guevara publicados en su libro “Guerra de Guerrillas”:
“Hay una definición antipática que expresa: «el guerrillero es el jesuita de la guerra». Indica con esto una cualidad de alevosía, de sorpresa, de nocturnidad, que son evidentemente elementos esenciales de la lucha guerrillera. Es naturalmente, un jesuitismo especial impulsado por las circunstancias que obligan a tomar en algunos momentos una determinación diferente de las concepciones románticas y deportivas con que se nos pretende hacer creer que hace la guerra.(…)-Muerde y huye- le llaman algunos despectivamente, y es exacto. Muerde y huye, espera, acecha, vuelve a morder y a huir y así sucesivamente, sin dar descanso al enemigo. Hay en todo esto, al parecer, una actitud negativa; esa actitud de retirada, de no dar combates frontales, sin embargo, todo es consecuente con la estrategia general de la guerra de guerrillas, que es igual en su fin último a la de una guerra cualquiera: lograr el triunfo, aniquilar al enemigo".
"Queda bien establecido que la guerra de guerrillas es una fase de la guerra que no tiene de por sí oportunidades de lograr el triunfo; es además una de las fases primarias de la guerra y se irá desenvolviendo y desarrollando hasta que el Ejército Guerrillero, en su crecimiento constante, adquiera las características de un Ejército Regular. En ese momento estará listo para aplicar golpes definitivos al enemigo y acreditarse la victoria. El triunfo será siempre el producto de un Ejército Regular, aunque sus orígenes sean el de un Ejército Guerrillero.” [2] 
Maby Picón (Viuda del Cap. Viola y madre de Cristina Viola de 3 años -
ambos asesinados por el terrorismo) una de
las oradoras del Acto con Victoria Villarruel de CELTYV
A mediados de la década del 70 las dos organizaciones armadas más importantes de Argentina habían logrado cumplir el mandato del CHE: sus ejércitos estaban en marcha. El ERP había logrado tener en operaciones a su primera Compañía de Monte “Ramón Rosa Jiménez”, en la provincia de Tucumán, con el objetivo de obtener una zona liberada. Mientras una segunda compañía se había planificado y se encontraba en los pasos previos a su formación en el sur, en la zona de Aluminé. Por su parte el Ejército Montonero apareció en escena el 5 de octubre de 1975 atacando el Regimiento de Infantería de Monte 29 en la provincia de Formosa en una acción conocida como “OPERACION PRIMICIA”.
El diseño de la Orden General de la referida operación, conforma un documento muy extenso con un detallado planeamiento, que incluye etapas y fases de desarrollo previo, movimientos de aproximación, etc.
La operación había sido pensada en 12 fases, a saber: 1) Concentración previa; 2)Aproximación administrativa; 3) Irrupción simultánea a garaje (aeródromo) y objetivo (cuartel); 4) Aproximación táctica; 5) Asalto al garaje; 6) Asalto al campo de combate principal (cuartel); 7) Consolidación del objetivo; 8) Explotación del objetivo; 9) Retirada táctica; 10) Retirada estratégica; 11) Desconcentración y 12) Parte de Guerra.
Los combatientes debían partir desde cinco Bases (B) diferentes, recorriendo mas de mil kilómetros y abarcando gran parte del noreste argentino: BO: Buenos Aires; BI : Rosario; BII : Santa Fe : BIII Resistencia y B IV: Formosa.
Cada una tenía una misión especial y la orden contemplaba todos los detalles de movimiento, operación, control, medios y personal, etc. Participaban diez grupos con un total de 70 terroristas, entre jefes, auxiliares, conductores y elementos de enlace; todos ellos combatientes, sin contar un número no fijado de personal auxiliar, que no estaban empeñados en acciones directas. Entre los efectivos figuraba un "soldado entregador" e informante del Regimiento 29. Disponían de 11 vehículos de diferentes tipos, complementados con dos aviones que serían secuestrados, uno de Aerolíneas Argentinas (Boeing 737) y una avioneta particular de un aeródromo de Santa Fe. Una vez que se completó la fuerza, comenzó la Instrucción y la reunión de información sobre el área geográfica de acción y sobre el objetivo, a través del soldado de la unidad. Y su planeamiento fue realizado con varios días de anticipación al día "D".
El objetivo principal del ataque estaba dirigido al cuartel del Ejército, (campo de combate principal), pero ello imponía el control anterior y simultáneo de otros objetivos intermedios como el Aeropuerto Internacional "El Pucú" de Formosa, operaciones contra las Fuerzas Policiales y del Escuadrón de Gendarmería. También comprendía el ataque a la Unidad 10 del Servicio Penitenciario Nacional, para liberar a 10 terroristas que se hallaban allí detenidos.
Completadas las acciones en el objetivo principal y replegado los equipos de las operaciones secundarias, se debía pasar a la "Retirada Estratégica", para lo cual había que abordar el avión de AA, previamente secuestrado en vuelo estacionado en un extremo de la pista. La aeronave debía partir con todo el personal y el "material recuperado al enemigo", para volar en dirección a un aeródromo próximo a Rafaela (Santa Fé), donde debía aterrizar en una pista de circunstancia previamente señalizada.
A partir de ese instante se iniciaría la dispersión mediante móviles aproximados al área, habiéndose previamente cambiado de ropa y efectuada la atención a los heridos. Finalmente, durante el movimiento aéreo de retirada, un grupo especial debía completar los detalles del "PARTE DE GUERRA", según el resultado de la operación, para ser rápidamente difundido, lo que ocurrió al día siguiente.
La operación en sus lineamientos generales fue desarrollada alcanzándose a cumplir la mayor parte de las previsiones y ordenes impartidas. La llegada al aeropuerto, con la captura previa del avión de Aerolíneas Argentinas en vuelo y las operaciones de apoyo desde tierra en el aeropuerto, permitieron que los grupos de ataque se orientaran rápidamente sin mayores inconvenientes hacia los objetivos previstos. Los pasajeros del avión, las autoridades presentes en el aeropuerto, incluyendo al Gobernador de la Provincia que acababa de llegar en un vuelo particular, fueron secuestrados y mantenidos en el aeropuerto mientras se desarrollaban los acontecimientos.
Al llegar al cuartel se generalizó un combate entre el personal de guardia y un grupo reten. Se producen en estas acciones, la mayor parte de las bajas de la unidad, entre muertos y heridos; varios de ellos, se encontraban en descanso y algunos otros duchándose. En estas acciones murieron un oficial, un suboficial, diez soldados y hubo 19 heridos además de un número indeterminado de víctimas civiles.
En el parte de guerra, emitido luego de los hechos, los Montoneros dejaron dicho:
“El 5 de octubre nuestra Organización lleva a cabo la acción militar mas importante realizada en nuestra patria para lograr su definitiva Liberación Nacional y Social. La misma consistía en la ocupación militar de la ciudad de Formosa, con centro en el Regimiento 29 de infantería de Monte, a los efectos de recuperar armamento y mejorar el pertrechamiento del Ejército Popular. (…) Todos estos pasos se cumplen exitosamente, tanto el descenso del avión como la defensa de los compañeros que retomaban el avión y su absorción posterior. Con esta acción nuestra Organización comienza a desarrollar un Ejército regular que junto al conjunto del accionar militar y paramilitar que ya se ha efectuado y que seguirá haciendo, perfilar mas claramente las sólidas bases de un Ejército que nutriéndose del pueblo, se irá desarrollando progresivamente como una de las fuerzas decisivas que permitirán la toma del poder del Pueblo en la Patria.(…)".
Esta operación significó para el terrorismo montonero una acción de gran trascendencia, por su magnitud, por la extensión del área geográfica afectada, por la exacta coordinación de los movimientos de los diferentes grupos que participaron desde distintas zonas del noreste del país, por los resultados obtenidos y fundamentalmente, por la repercusión que provocó en todo el territorio nacional, lo que motivó, que el gobierno de jure impartiera la orden de extender la guerra a todo el resto del país oficializándose así el conflicto armado en todo el territorio de la República Argentina.
Se dictaron los Decretos Nros. 2770 – 2771 – y 2772, a través de los cuales se creó el Consejo de Seguridad, colocando a las FF.AA. y a todas las policías del país, bajo control operacional del Ejército, asignándole a esta Fuerza la responsabilidad primaria "para ejecutar las operaciones necesarias a efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio nacional".
El reconocimiento oficial del conflicto armado, pone a las víctimas del terrorismo en el lugar que les corresponde, pues se distinguen las fuerzas que estaban enfrentadas y la población civil protegida que fue seriamente afectada por la acción de las organizaciones armadas. Por eso se eligió el 5 de octubre como el Día Nacional de las Víctimas del Terrorismo.
Victoria Villarruel para CELTYV
Abogada - Presidente de CELTYV
[1] Documento titulado “Las definiciones del peronismo. Las tareas de los revolucionarios” publicado en agosto de 1973. [2] “Guerra de Guerrillas”, Ernesto Che Guevara. 1960, Cuba.